Un accionamiento individual en la rueda que aporta suspensión, tracción en carretera, empuje por chorro de agua y funcionamiento sumergido desde un único tren motriz.
El mismo conjunto hace tres trabajos.
Una rueda eléctrica con motor en la rueda, dirección por cable, bielas de inclinación y amortiguación oleoneumática.
La rueda gira 90 grados sobre su eje de suspensión vertical y desciende al agua. Los radios actúan como hélices de bomba de chorro.
Hidroalas de incidencia controlada se despliegan junto con los accionamientos, para reducir la resistencia sobre el agua o controlar el cabeceo y el balanceo bajo ella.
Una secuencia de botón controlada por el ordenador de a bordo.
Sensores de carga y el software evitan movimientos no deseados de la rueda y bloquean la transición a velocidad.
Los pasadores electromagnéticos se liberan para que los muelles puedan bloquearlos en los orificios superiores o inferiores.
Los cabrestantes bajan juntos los accionamientos y las alas. Los canales guía fuerzan un giro preciso de 90 grados durante el descenso.
La energía vuelve a las ruedas y pasa a los cabrestantes de control de las alas.